| Pirámide de población de Uruguay. Adapatada por Juan Martín Martín |
Si nos fijamos en la pirámide de población de Uruguay de 2025, observamos una estructura que rompe con los tópicos de América Latina o Hispanoamericana. No encontramos una base ancha ni un crecimiento acelerado; al contrario, el gráfico muestra una clara forma de regresiva o de "bulbo" (o urna). Esto es el reflejo de un país que se encuentra en una fase muy avanzada de su transición demográfica, caracterizada por un envejecimiento notable de su población.
Si desglosamos el gráfico por sectores, podemos destacar los siguientes rasgos esenciales:
La base (0-14 años): Es visiblemente estrecha. Los escalones inferiores de la pirámide (las generaciones más jóvenes) son más cortos que los del tramo central. Esto nos indica una baja tasa de natalidad y un descenso continuado de la fecundidad que Uruguay arrastra desde hace décadas. Nacen pocos niños, un fenómeno muy similar al que sufren países del sur de Europa como España.
El tronco central (15-64 años): Es la zona más robusta y abultada de la pirámide, ensanchándose de manera muy clara en las franjas que van de los 35 a los 55 años. Esto significa que, por ahora, el país cuenta con una población adulta mayoritaria que sostiene la economía. Sin embargo, al ser la base tan estrecha, el reemplazo generacional de esta población activa no está garantizado a medio plazo.
La cúspide (65 años en adelante): Es llamativamente ancha y desarrollada en comparación con otros países de su entorno. Las barras altas se reducen de forma muy lenta, lo que demuestra una elevada esperanza de vida. Además, se aprecia la clásica asimetría natural en la vejez: las barras del lado de las mujeres (rosa) son ligeramente más largas que las de los hombres (azul), debido a la mayor longevidad femenina.
Conclusión: La pirámide de Uruguay en 2025 nos muestra una población envejecida y madura. Su principal reto demográfico no es controlar el crecimiento o dar empleo a una masa ingente de jóvenes, sino gestionar los costes sociales, sanitarios y de pensiones que conlleva tener una cúspide tan cargada, combinada con una base de nacimientos cada vez más reducida. Se empieza a parecer a pirámides europeas


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