El estudio de la geografía física actual cuenta con herramientas tecnológicas fascinantes que nos permiten analizar las dinámicas del planeta desde el espacio. Un claro ejemplo es el mapa activo de incendios, un servicio cartográfico interactivo que ofrece el Sistema de Información sobre Incendios para la Gestión de Recursos (FIRMS) de la NASA.
Para captar estos eventos en un tiempo récord —generalmente menos de 3 horas después de que el satélite pasa sobre la zona— la tecnología espacial se apoya en dos sensores de resolución avanzada:
- Sensor MODIS: Viaja a bordo de los satélites TERRA y AQUA de la NASA, procesando la superficie terrestre con una resolución espacial de 1 kilómetro por píxel.
- Sensor VIIRS: Integrado en el satélite Suomi NPP (NASA/NOAA), este instrumento mejora de forma notable la nitidez de las capturas reduciendo el píxel a 375 metros, destacando además por su alta sensibilidad para captar anomalías térmicas durante la noche.
El principio geográfico: Las anomalías térmicas
Los satélites no buscan "humo" o "fuego" de manera visual directa. El sistema funciona mediante complejos algoritmos matemáticos que miden la temperatura de la superficie. Si un punto del terreno registra una radiación de calor que supera con creces la media de la cubierta vegetal o del suelo que lo rodea, el algoritmo lo clasifica automáticamente como un "punto caliente" o anomalía térmica, confirmando la presencia de un fuego activo.
A nivel continental, estos datos en bruto de la NASA son recopilados y filtrados por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), enmarcado dentro del programa cartográfico Copernicus de la Unión Europea. EFFIS limpia los posibles errores térmicos y añade capas fundamentales como la evaluación rápida de daños (RDA), permitiendo trazar con precisión el perímetro de las superficies quemadas.
A continuación, podéis explorar de forma interactiva el mapa global con los últimos focos de fuego detectados en el planeta:
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